jueves, 10 de febrero de 2011

EL CLAMOR DE LOS POBRES


Se acerca la Campaña del Hambre. Cientos de carteles y anuncios publicitarios se encargan de recordarnos una de las más graves tragedias humanas de la que todos somos responsables.
Nuestra conciencia abotagada de bienestar occidental nos impide escuchar con frecuencia el clamor insistente del mundo de los pobres. Un clamor que complica la existencia de los que descubren que el problema del hambre resulta preocupante y angustiante.
Y aquí no vale el viejo argumento -el que no se cree nadie- que, por un lado, se encuentran los progresistas, avanzados y modernos por defender el descenso de la natalidad, y, por otro lado, están los trasnochados y retrógrados por pedir atención a las decisiones de los pobres y reclamar mayor solidaridad.
Los que viven bien prefieren seguir ignorando a los más pobres, olvidándose de sus responsabilidades.
Basta con recordar aquella anécdota del economista y político cuando, defendiendo en una charla que en la Tierra somos muchos y, por tanto, sobramos, alguien le sugirió que comenzara por él mismo y diera ejemplo de fidelidad a su teoría. Claro que este alguien no había entendido que los que sobraban, según el sesudo profeso, eran los pobres, nunca el profesor

No hay comentarios:

Publicar un comentario